Garzón i les víctimes del franquisme (1)

Els diaris digitals d’ahir, 13 de febrer, portaven que el Tribunal Suprem arxivava, per prescripció, la causa oberta contra el fins ara jutge Garzón per els suposats pagaments rebuts d’empreses i bancs espanyols. Aquesta causa, responia, recordem-ho a

la presunta comisión de delitos de prevaricación y cohecho basados en la “generosa aportación” (260.000 euros) que recibió del Banco Santander para financiar dos series de coloquios dirigidos por Garzón en la Universidad de Nueva York, en 2005 y 2006 (segons havia informat el diari El Mundo el gener de 2010).

Només fa uns dies, el 9/2, el Tribunal Suprem l’havia condemnat per l’afer de les escoltes Gürtel.

El Tribunal Supremo ha inhabilitado once años al juez Baltasar Garzón por ordenar las escuchas en la trama Gürtel. La decisión ha sido tomada por unanimidad por los siete miembros de la sala. La petición de la acusación ascendía a 17 años por los delitos de prevaricacion y vulneración de garantias constitucionales, por actuar contra el derecho a la defensa de los acusados. La sentencia implica pérdida definitiva del cargo que ostenta. Garzón ha sido condenado además a una multa de 6 euros al día durante 14 meses. Es decir, un total de 2.520 euros. El escrito considera que “el derecho de defensa es un elemento nuclear en la configuración del proceso penal del Estado de Derecho como un proceso con todas las garantías” y que “las posibles restricciones deben estar especialmente justificadas”. Los magistrados argumentan que Garzón no justificó suficientemente las razones por las que ordenó las escuchas y así lo indica: “acordaron la escucha y grabación de las comunicaciones entre los imputados presos y sus abogados defensores sin que existieran datos de ninguna clase que indicaran que los letrados mencionados en los hechos probados estaban aprovechando el ejercicio de la defensa para cometer nuevos delitos” (Público, 9/2/2012)

I ara queda pendent la causa sobre les víctimes del franquisme.

Són clares les lectures polítiques que han rebut aquests casos. A l’esquerra la condemna de Garzón ha estat rebuda com un atac a la democràcia. El diari Público, per exemple, ha posat èmfasi en les crítiques rebudes per la sentència i ha destacat tot d’arguments en defensa del jutge que el Tribunal no hauria escoltat.

La sentencia que condena a Baltasar Garzón y le expulsa de la carrera judicial cayó ayer como una bomba entre los juristas progresistas. Pero era una bomba que se sabía inexorable, más allá del juicio y de la ley. “Es la crónica de una muerte anunciada”, subrayó el catedrático de Derecho Penal Hernán Hormazábal (…)

El efecto pernicioso que esta condena puede tener para el trabajo cotidiano de los magistrados es precisamente uno de los aspectos más subrayados por los juristas consultados porPúblico, que coinciden en calificarla de “increíble”: “Lo que hay aquí es un mensaje para todos los jueces: cuidado con lo que hacéis porque si os saltáis el guión os arriesgáis a que se os considere prevaricadores”, advierte Jaume Asens, de la Comisión de Defensa del Colegio de Abogados de Barcelona, quien considera que la sentencia, aunque emane del Alto Tribunal, es “un ataque a la independencia de los jueces” (Público, 10/2/2012)

A la dreta, en canvi, ha estat precisament el jutge el que ha estat acusat de delmar-la, la democràcia. Fent-se eco, de frases de la sentència, El Mundo titulava en la seva versió escrita

Garzón expulsado por actuar como los jueces de los regímenes totalitarios”

El diari destacava els arguments que ha fet servir el tribunal per a condemnar-lo, sense destacar els arguments de la defensa:

El Tribunal Supremo desgrana en los 68 folios de sentencia losargumentos para condenar al juez Baltasar Garzón por las escuchas ilegales en el ‘caso Gürtel’. “La justicia obtenida a cualquier precio termina no siendo justicia”, dice el Alto Tribunal, que establece una pena de 11 años de inhabilitación. El juez vulneró a sabiendas el derecho de defensa y el secreto profesional de los abogados, afirma, a la vez que sostiene que su actuación “desmantela la configuración constitucional del proceso penal como un proceso justo”.

“No es posible construir un proceso justo si se elimina esencialmente el derecho de defensa”.

“Para establecer una lesión material al derecho de defensa, es suficiente con la demostración de que esas conversaciones o comunicaciones fueron intervenidas por quienes participaban en la investigación penal de los hechos”.

“La búsqueda de la verdad, incluso suponiendo que se alcance, no justifica el empleo de cualquier medio. La justicia obtenida a cualquier precio termina no siendo justicia“.  (El Mundo, 9/2/2012)

També el diari ABC, en la seva editorial, concloïa que Garzón

ha sido víctima se sí mismo, no de una trama de corruptos, ni de un franquismo redivivo ni de una red de jueces franquistas.

En el catalanisme, ha fet forat una postura abstencionista, que destaca el paper de Garzón en les detencions d’independentistes catalans el 1992

Ara toca defensar Garzón, diuen. Sembla que uns falangistes podrien acabar la seua la carrera judicial, i la ‘progressia’ hispana crida i brama. Però jo no m’hi sumaré, ni per solidaritat internacional. He vist massa de prop com aquest personatge permetia la tortura i violava les regles més elementals de la democràcia. He sentit relats estremidors, fets de viva veu i de primera mà. Els he sentits de gent torturada per aplicació de la llei antiterrorista que s’ha aixecat la samarreta davant seu i dels seus companys o que ha plorat relatant les atrocitats sofertes, sense més resposta d’aquest jutge estel·lar que la del menyspreu. (Vilaweb, 29/3/2010, anterior a la condemna)

Cal suposar que pronunciaments semblants sentirem quan, properament, se sàpiga la resolució de la causa per les víctimes del franquisme. Aquest judici va començar el passat dimarts 24 de gener i va quedar vist per a sentència el passat 8 de febrer. El cas ha tingut una rellevància internacional extraordinària i així, desde Panamà, per posar un exemple, s’informava que

Ante el Tribunal Supremo español comenzó en la mañana de este martes, el segundo juicio por prevaricación contra el juez Baltasar Garzón, esta vez por haberse declarado competente en 2008 para investigar los crímenes cometidos durante la Guerra Civil española (1936-1939) y la posterior dictadura franquista (1939-1975).

El juez español más conocido internacionalmente se enfrenta a una petición de inhabilitación de 20 años, presentada por dos organizaciones de extrema derecha, el pseudosindicato Manos Limpias y y la asociación Libertad e Identidad. Una condena significaría automáticamente el fin de la carrera judicial del célebre juez.

Decenas de simpatizantes de Garzón, entre ellos representantes de organizaciones españolas e internacionales de defensa de los derechos humanos, se habían congregado frente al Tribunal Supremo en Madrid para aclamar al juez reclamando justicia y gritando consignas de repudio a los grupos ultraderechistas que promovieron el juicio.

En calidad de observadores asisten a la vista, entre otros, miembros de Amnistía Internacional, Human Rights Watch y la Comisión Internacional de Justistas.

Amnistía Internacional calificó de “escandaloso” el hecho de que el magistrado “sea juzgado por buscar la justicia, la verdad y la reparación para las víctimas y los familiares de una violación masiva de derechos humanos”.

Repassem avui els orígens de tota la causa:

Desembre de 2006 – setembre de 2008. Associacions de recuperació de la memòria històrica i particulars presenten denúncies a l’Audiència Nacional per tal que s’investiguin els desapareguts causats per la repressió franquista.

Setembre de 2008, el jutge Garzón, jutge de l’Audiència Nacional, demana informació al Govern, a la Conferència Episcopal, diversos ajuntaments i a la Universitat de Granada per elaborar un cens dels desapareguts en la Guerra Civil i el Franquisme i decidir si és competent per a investigar aquestes desaparicions. A finals de mes amplia la seva demanda a altres institucions: tribunals republicans, associacions de familiars de desapareguts, l’abat del Valle de los Caídos, i als Arxius generals de Segovia, Ávila, militar de Guadalajara i als Tribunals Militars Territorials. A finals de mes, el jutge rep una llista de 143.353 desapareguts (xifra en la qual pot haver-hi repeticions) presentada per onze associacions de memòria històrica, la CGT i diversos particulars.

Octubre de 2008: el jutge Garzón es declara competent per investigar els crims del franquisme. En la seva resolució judicial, segons explicava el diari El País (16/10/2008), el jutge argumentava que

el caso es competencia de la Audiencia Nacional al estar implicadas personas relacionadas con altas instituciones del Estado, entre ellas el dictador Francisco Franco Bahamonde y otros 34 acusados, en desapariciones ilegales, dentro del contexto de crímenes contra la Humanidad. Garzón argumenta que éste delito permanece en el tiempo y sigue existiendo a día de hoy al no haberse dado razón del paradero de cada uno de los desaparecidos. Sin embargo, al estar todos los 35 acusados fallecidos, el juez anticipa la extinción de la responsabilidad penal de los autores, lo que supondrá que el caso pasará de la Audiencia Nacional a los juzgados territoriales correspondientes.

En el auto especifica que “los vencedores de la Guerra Civil aplicaron su derecho a los vencidos y desplegaron toda la acción del Estado para la localización, identificación y reparación de las víctimas caídas de la parte vencedora, no aconteció lo mismo respecto de los vencidos que además fueron perseguidos, encarcelados, desaparecidos y torturados por quienes habían quebrantado la legalidad vigente al alzarse en armas contra el Estado”.

También reclama al Ministerio del Interior que identifique a los máximos dirigentes de Falange desde el 17 julio de 1936 hasta el 3 de diciembre de 1951 y, una vez identificados, acordará lo necesario sobre la imputación o extinción en caso de fallecimiento.

L’acceptació es feia malgrat assenyalar diversos matisos remarcables:

En segundo lugar, debe resaltarse que la acción de la justicia y, por ende la de este Juzgado Central de Instrucción, se produce con el máximo respeto para todas las víctimas que padecieron actos violentos execrables, masacres y gravísimas violaciones de derechos durante la Guerra Civil y la posguerra, con independencia de su adscripción política, ideológica, religiosa o de cualquier otra clase, y, sin que se establezca razón de diferenciación alguna entre ellos por tales circunstancias.

Desde luego, con este procedimiento no se trata de hacer una revisión en sede judicial de la Guerra Civil española; ni esa es la intención de los denunciantes ni puede serlo desde el punto de vista jurídico penal del instructor, ya que ello supondría la formación de una especie de causa general. Causa general que sí se formó, siguiendo instrucciones del Fiscal General del Estado, recién acabada la guerra y que tuvo por misión abrir, desarrollar y concluir una exhaustiva y minuciosa investigación de carácter judicial a escala nacional que analizó lo ocurrido en cada localidad entre Febrero de 1936, e incluso en algunas casos desde Octubre de 1934, hasta la finalización de la ocupación, y, que documentó lo ocurrido a cada una de las víctimas del llamado “terror rojo”. El propósito de estas Diligencias es mucho más moderado y se concreta en el tema de la desaparición forzada de personas, sin despreciar todos y cada uno de los datos e información que ayuden a formar la convicción sobre los hechos denunciados.

Un examen imparcial y sereno de los hechos, nos lleva también a afirmar que al igual que los vencedores de la Guerra Civil aplicaron su derecho a los vencidos y desplegaron toda la acción del Estado para la localización, identificación y reparación de las víctimas caídas de la parte vencedora, no aconteció lo mismo respecto de los vencidos que además fueron perseguidos, encarcelados, desaparecidos y torturados por quienes habían quebrantado la legalidad vigente al alzarse en armas contra el Estado, llegando a aplicarles retroactivamente leyes tales como la Ley de Responsabilidades Políticas de 9 de Febrero de 1939, tanto durante la contienda, como después, en los años de posguerra, hasta 1952.

Octubre 2008. La Fiscalia recorre la resolució de Garzón, argumentant que l’AN no és competent per investigar el cas ja que es tracta de delictes comuns i no de crims contra la Humanitat, i que, per tant, són competents els jutjats territorials. En segon lloc, argumenta que els drets de les víctimes, pel que fa a localització i possible exhumació de fosses comunes, queda garantida per la Llei de la Memòria Històrica.

Novembre 2008. Garzón declara extingida la responsabilitat penal de Francisco Franco i d’altres responsables de la dictadura, i s’inhibeix a favor dels jutjats d’instrucció on hi hagi fosses identificades. Amb tot, afirma que “España está obligada, y muy particularmente el Ministerio Fiscal” a investigar els crims del Franquisme i que l’estat ha de “tomar las medidas legislativas necesarias para garantizar el reconocimiento de la imprescriptibilidad de crímenes de lesa humanidad” [com els del Franquisme].

Algunes reaccions.

El País va preguntar a diversos historiadors sobre el tema (9/9/2008). Heus aquí un extracte de les seves respostes:

Paul Preston. Necesario para la reconciliación. Está gratamente sorprendido por la iniciativa del juez aunque lamenta que llegue “tan tarde” (…) El olvido no es la reconciliación. Para que se reduzca la crispación política se tiene que saber la verdad de lo que pasó. Sólo sabiendo eso se puede pasar la página”. Opina que hay “enormes dificultades” para complacer a Garzón (…) Preguntado por hasta dónde cree que puede llegar la investigación, responde: “Pedir responsabilidades penales no está en la mente de las asociaciones, ni creo en la de Garzón, porque la mayoría de los verdugos han muerto y porque plantearía muchos problemas jurídicos al entrar en conflicto con la Ley de Amnistía de 1977″.

Julián Casanova. Retribución moral. (…) La iniciativa de Garzón es “la búsqueda de la verdad sobre un pasado oculto durante décadas” y una fórmula para “reparar una injusticia histórica” que deberían haber resuelto “mucho antes” los poderes políticos. Opina que “va a ser imposible” conseguir un censo completo de desaparecidos, pero cree que la petición del juez abre la posibilidad a que las instituciones que hasta ahora no han colaborado en las investigaciones, como la Iglesia, empiecen a hacerlo. Cree que debería crearse una Comisión Nacional sobre desaparecidos de la Guerra Civil y la dictadura que se dedique a “reunir la información ya elaborada y organizar una agenda de investigación sobre los hechos todavía inexplorados” y opina que en España (…) lo que se pide “no es justicia punitiva, de castigo a los culpables, sino una justicia correctiva, de retribución moral y política a las víctimas y sus familiares”, algo que “ya se hizo después de la Guerra Civil con todos los asesinados del bando republicano”.

José Álvarez Junco. Fin a la hipocresía. Cree que la iniciativa de Garzón es precisamente lo que pretendía la Ley de Memoria, es decir, “colaborar con los descendientes de las víctimas y con las asociaciones interesadas en la localización, exhumación e identificación de los desaparecidos durante la Guerra Civil”, pero la apoya. (…) Considera “especialmente importante” que los responsables de los archivos se vean “en la obligación de proporcionar los datos en su poder” después de que los historiadores hayan tropezado a veces “con la mala fe” de quienes tienen a cargo esos fondos y otras veces con la “precariedad y la mala organización” de los mismos. (…) “De lo que se trata”, explica, es de “dar una reparación moral a los descendientes de las víctimas” (…).

Borja de Riquer. Un proceso político. “No creo en un proceso de este tipo en el ámbito judicial, pero sí en el político y además me parece lamentable que aún no se haya hecho. Garzón está supliendo una carencia del poder político”, explica este catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Autónoma de Barcelona. Cree que lo que pide Garzón corresponde a “la aplicación estricta de la Ley de Memoria” y coincide con sus colegas en las “dificultades técnicas” para elaborar el censo, que podría llevar “un par de años”. Para él, la postura del juez podría servir para indagar en archivos menos accesibles hasta ahora, como los que afectan a las fuerzas de orden público.

Sisinio Pérez Garzón. Empuje final. “Es una iniciativa para empujar el cierre de heridas aún existentes y me parece bien que se haga a través de los jueces, un poder independiente”.

En altres mitjans, les reaccions van ser molt més crítiques: editorial de El Mundo, 2/9/2008.

La iniciativa de Garzón recuerda mucho a la Causa General ordenada por Franco en 1940, con el propósito de catalogar y denunciar todos los delitos cometidos por los partidarios de la República desde abril de 1931. La Causa General de Franco fue, sobre todo, un acto propagandístico para intimidar a los vencidos. Es difícil saber qué se propone Garzón, pero todo indica que intenta recuperar el protagonismo perdido en los medios de comunicación.

Ni que decir tiene que estamos ante una iniciativa truculenta sin ninguna posibilidad de prosperar. En primer lugar, porque Garzón no es competente para investigar estos crímenes. Y, en segundo lugar, porque la Ley de Amnistía, aprobada por el Congreso en octubre de 1977, ponía punto y final a cualquier tipo de responsabilidad penal por delitos políticos cometidos con anterioridad al 15 de diciembre de 1976, fueran de la gravedad que fueran. Así se lo ha recordado un escrito de la Fiscalía de la Audiencia Nacional. Además, la investigación de esas desapariciones exigiría ingentes recursos humanos y materiales, de los que el sistema judicial no dispone.

A Garzón todo eso le da lo mismo, ya que lo que busca no es hacer justicia sino instrumentalizarla para sus fines personales.

Vistes les coses, sembla clar que la “investigació” de Garzón no va aportar dades noves, però sí que va donar una enorme publicitat al tema, i es va generalitzar la idea de la tremenda repressió existent en la Guerra Civil i el Franquisme.

Maig 2009. El Tribunal Suprem admet la querella contra Garzón perquè en el seu intent d’investigar els crims del Franquisme s’hauria excedit en les seves competències. El jutge Luciano Varela és designat com a instructor. La querella la presenta l’organització considerada d’ultradreta Manos Limpias. El juny s’afegeix a la querella l’organització Libertad e Identidad i el gener de 2010 Falange Española de las JONS

Abril 2010. El Tribunal Suprem tira endavant el judici al jutge Garzón per haver investigat els desapareguts del franquisme. L’acusa de prevaricació per excedir-se en les seves competències. Associacions de Memòria Històrica i sindicats es mobilitzen a favor de Garzón. Familiars de desapareguts es querellen contra Luciano Varela.

Un parell de valoracions:

De l’historiador Antonio Elorza (El País, 10/4/2010):

(…) ¿Objetividad del Tribunal Supremo? Veamos. La Sala Segunda, que ha admitido las querellas de grupos ultras contra Garzón, nombró ponente al juez Adolfo Prego, adversario público de la ley de Memoria Histórica, firmante del manifiesto contrario a la misma de la asociación ultra-conservadora DANAES (Defensa de la Nación Española), seguidor confeso de las tesis de Pío Moa sobre la pertinencia de la sublevación franquista. Perfecta neutralidad.

¿Y Luciano Varela? (…) Varela en el primer auto la existencia de “horrendos crímenes” en el franquismo, ¿no fueron “crímenes contra la humanidad”? Y si hubo efectivamente crímenes contra la humanidad desde el 18 de julio, yo diría, más aún, genocidio, conforme demostraba el auto maldito de Garzón, ¿no resquebraja eso la barrera de la Ley de Amnistía por encontrarse tales crímenes no sujetos a prescripción? No es lícito equiparar, como hace Varela, “delitos políticos” cancelados por la Ley de Amnistía con un “plan de exterminio político del adversario”. Tampoco estamos ante simples “teorizaciones” o “debates”; hay una jurisprudencia internacional. Sería útil para excluir la prevaricación. Garzón solicitaba el dictamen de juristas internacionales, que explicaran el tratamiento de los crímenes de lesa humanidad. ¿Es eso una “desconsideración” hacia el Supremo? Olvidemos el legado de Nüremberg. De paso, Varela rechaza todas las pruebas solicitadas por Garzón: es su prerrogativa, pero también desamparo del querellado. Sus dos autos presentan un Garzón que reúne todos los males sin mezcla de bien alguno: excesivo y significativo (…).

A ABC (16/4/2010, Fernando Fernández):

(…) [El] ejercicio totalitario de agitación y propaganda [de la izquierda] tiene un pequeño problema: Franco murió hace treinta cinco años y el franquismo, mal que les pese, no tiene expresión política alguna. Como sí la tiene la izquierda totalitaria. La derecha rompió hace muchos años con esa parte de su historia; ése es el gran servicio que Fraga ha prestado a la democracia española. La izquierda, que lo intentó y casi lo consigue con Felipe González y su Bad-Godesberg particular, ha sido secuestrada por una pandilla de irresponsables que añoran los tiempos del Lenin español. Cuánto echamos de menos algunos que personas sensatas, que gozan de autoridad moral en la izquierda española, ejerzan su predicamento y le devuelvan la cordura. Porque la deriva de golpismo institucional a la que la quieren conducir es aterradora. Produce escalofríos leer algunos periódicos que ayer se proclamaban demócratas y europeístas. Por qué tirar por la borda el prestigio acumulado en tantos años de duro ejercicio de independencia y profesionalidad. He escrito alguna vez que los países también se suicidan, miremos a Argentina, que en los años cuarenta tenía la renta per cápita de Estados Unidos.

Los avatares judiciales del señor Garzón son sencillamente el ejercicio del imperio de la ley. Los jueces justicieros también tienen límites en su actuación (…)

Anuncis

Quant a gbarnosell

Historiador; professor d'institut, col·laborador de l'Institut de Recerca Històrica de la Universitat de Girona i de L'Avenç
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Una resposta a Garzón i les víctimes del franquisme (1)

  1. Javier Téllez Rentero ha dit:

    Per començar, qualsevol valoració justa sobre aquest personatge, ha de partir del fet que és tan ésser humà com nosaltres, per tant, té punts foscos en la seva biografia; és a dir, no és el jutge que pugui pressumir de ser una autoritat moral, doncs, no té una biografia en aquest sentit. Tot i això, convé dir que la sentència ha estat tan estrident que em pregunto si mereixia aquest redactat en comptes de quelcom més suau. Lògicament, pel cas que se l´ha inhabilitat, el cas Gürtel, quedarà una sencació que aquí la justícia a emès una sentència que fa pudor. Per dues raons. La primera perquè els mateixos que en passat el proposaven pel premi Nobel de la Pau, l´han fet caure. Pel que sembla, era força saludable ficar independentistes exaltats i membres del govern del PSOE i, mentre que quan la corrupció els afecta a ells, aleshores hi ha una persecució política. Convindria recordar a certes persones, que malgrat que les causes de la corrupció polítiques en aquest país són profundes, el PP va arribar al 1996 al poder com un partit que estava compromès amb la netedat política, contra un filipisme, no només esgotat, sinó amb unes corrupteles vergonyoses. Com és pot veure això era una estratègia, més que una voluntat, doncs, els casos de corrupció també els ha esquitxat a ells.
    Un altre apunt seria el cas de les víctimes del Franquisme. Convé dir que aquest jutge ha tingut el valor de posar de manifest un debat sobre la capacitat del dret de judicar un moment social de salvatgisme, que no sempre és fàcil (no oblidem que els delictes contra la Humanitat, no prescriuen, en un principi, però la seva aplicació no és tan fàcil, de fet, el procés que ho va establir, el de Nuremberg contra els líders nazis també patí aquest buit entre la idea i la pràctica). Naturalment, el jutge va demostrar ser coherent doncs, no es pot tractar de diferent manera el cas de Xile i fer-ho des d´un Estat com l´espanyol que ha aplicat la violència per exterminar als seus opositors en comptes. Però a més tampoc és coherent fer justícia a les víctimes d´ETA, i per exemple, no fer justícia, almenys simbòlica, a les víctimes del Franquisme. Tot i que alguns puguin estar en desacord, és un mèrit no fer distincions pel que fa a la violència, ans, demostrar que aquesta ho és sigui qui l´apliqui, tant si és l´Estat com un grup terrorista. Altra cosa és qui ho ha intentat (que no és cap líder moral) i si el Dret com a tal pot tractar una de les etapes més negres de la història d´Espanya.

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