“Por el bien del imperio”, de Josep Fontana. Ressenyes del llibre i entrevistes a l’autor

Josep Fontana ha publicat, aquest passat 2011, Por el bien del imperio, un volum enorme de 1.300 pàgines que vol ser una veritable història de tot el món des del 1945. El llibre ha tingut molt ressò i se n’han fet ressenyes alhora que el seu autor ha estat entrevistat diverses vegades. Aquí us en poso una mostra. Properament en sortirà una ressenya meva a L’Avenç.

Borja de Riquer, catedràtic d’història contemporània a la UAB, El País, 3/11/2011

(…) Con este libro, asume un reto que pocos historiadores tienen hoy día la capacidad de afrontar, el de explicar cómo fue posible que la gran ilusión surgida tras el desastre de la II Guerra Mundial de construir un nuevo orden mundial guiado por el entendimiento y el progreso colectivo se frustrase, y que siete décadas después nos encontremos ante un desorden económico sin precedentes y con no pocas dificultades para que la democracia predomine en el planeta (…)

En un mundo desorientado como el actual, que ha olvidado buena parte de los referentes históricos, Fontana tiene la valentía de ofrecer una tesis interpretativa que pretender servir de reflexión documentada para entender y debatir lo que nos ha llevado adonde estamos. Su propuesta no es fruto de la especulación, ni de apriorismos, sino de un honesto análisis basado en unos abrumadores conocimientos. El lector queda asombrado ante las más de 200 páginas de referencias bibliográficas y de fuentes, en las que no faltan numerosa documentación diplomática recientemente desclasificada y abundante información extraída de la red. Fontana utiliza hasta los últimos artículos de Krugman, Stiglitz o Soros. La obra es realmente un alarde de erudición que asombra por la portentosa capacidad de asimilación de las miles de referencias que nos ofrece. Además, Fontana, como siempre, utiliza un estilo impecable que hace muy fácil y amena la lectura de la obra, pese a su volumen. El lector queda pronto atrapado por esta brillante narración y por el descubrimiento de no pocas cuestiones ocultadas hasta hace poco o manipuladas.

Realmente, no hay muchos historiadores españoles que se atrevan a lanzarse al estudio de temáticas de tal alcance y de tamaña ambición intelectual. Josep Fontana con este libro se nos muestra como un historiador más documentado y ambicioso que Eric J. Hobsbawm, y tan lúcido, innovador y sugerente como el malogrado Tony Judt. Esta obra monumental ratifica a Josep Fontana como un historiador de categoría mundial (…)

Elcultural.es – Elmundo.es, 3/1/2012 (text d’Alberto Ojeda)

(…) “Siempre me impresionó descubrir la discrepancia que existía entre las razones con que los políticos justificaban sus actos y los motivos reales que les habían movido”. Así explica el propio Fontana a elcultural.es la rabia de la que manó su empeño en escribir este libro. Cuenta, además, que tenía sólo 14 años cuando terminó la II Guerra Mundial. Y que en aquella encrucijada histórica se abrió camino una esperanza: la de que las potencias vencedoras aplicaran sus propósitos fijados en la Carta Atlántica firmada en 1941. En particular, uno: consolidar las bases de una paz que proporcionase “a todos los hombres de todos los países una existencia libre, sin miedo ni pobreza”. Bonito papel mojado. A juicio de Fontana el paso de los años ha demostrado que, en realidad, a los que han tenido la sartén del poder político y económico por el mango jamás les ha interesado de veras llegar a ese puerto.

Pero, claro, eso hay que demostrarlo, para no quedar como un izquierdista voceras y prejuicioso. Y no es tarea sencilla desbrozar la narración historiográfica de ese periodo de todas sus manipulaciones, ocultamientos e imposturas. Él se ha arremangado y lo ha hecho. Quince años de trabajo obstinado, escarbando en esclarecedores documentos de procedencias diversas: la CIA, la KGB, los departamentos de Estado norteamericano, británico… Fuentes clave para conocer la trastienda de muchas decisiones. El resultado es muy revelador de las causas profundas del cataclismo en que sufrimos hoy.

Por el bien del imperio está a punto de agotar su segunda edición. Vender casi 6.000 ejemplares de un libro así (ensayo historiográfico, grosor imponente, 39 euros y puro papel) parece un milagro (…)

El Periódico, 16/11/2011, entrevista per Ernest Alós

(…)

-Vostè apunta que la por al comunisme va tenir un doble efecte aparentment contradictori. Justificar un sistema de domini imperial, però també mantenir les polítiques socials de benestar.

-Però ja des de la revolució francesa les classes dominants viuen amb la por d’un enemic revolucionari. Des del 1945, Occident va viure sota un mitjà organitzat des de dalt que servia perquè la gent es mantingués en ordre. I quan després del 1989 es crea un buit, és Clinton qui comença a inventar-se la guerra contra el terror, una nova amenaça. Quan desapareix l’URSS no desapareix l’OTAN, perquè és un instrument de dominació i cohesió que ha de continuar funcionant.

-El seu llibre comença amb una pregunta. ¿Per què les promeses d’un món nou amb prosperitat i pau del 1945 no s’han complert?

-La crisi del 2008 obligava a repensar tot el període. En les dècades dels anys 50 i 60 hi ha una situació de millora gradual dels nivells de vida de la gent, de repartiment dels guanys amb una certa equitat. Als anys 70 van començar els canvis que van provocar la gran divergència, com diu Krugman, una creixent desigualtat entre les classes treballadores i mitjanes i l’1%, o per mil, que pot permetre que l’economia vagi malament perquè ells segueixen guanyant. Aquests canvis van conduint a la situació actual, de màxima desigualtat. És la conseqüència de les regles del sistema sobretot si no hi ha capacitat per resistir i obligar-lo a pactar (…)

M.A.Bastenir, El País, 17/11/2011

(…)

El propósito del profesor Fontana ha sido el de equilibrar, contrarrestar o producir una narrativa que se oponga a las versiones dominantes, estándar, sobre el suceder de las últimas décadas. Es esta también una historia total en la que, inevitablemente, predomina lo político, el hecho superestructural, pero que está admirablemente fundido en lo que es también una historia económica, sociológica, de las mentalidades y de la cultura. Lo primero que probablemente ha de decidir el historiador al plantearse una obra de esta envergadura es dónde hacer el corte: cuánto entra, dónde y cómo del acontecer político, y cómo se hace la fusión con las grandes fuerzas en juego, el contexto en el que se desarrollan, y todo ello valorado con un permanente news analysis de los porqués de un pasado que sigue tan presente.

Ese vasto propósito tiene un hilo conductor -el grand récit- que es la llamada guerra fría, el enfrentamiento por actores interpuestos de las dos superpotencias que nacieron de la derrota de Alemania en 1945. Y el veredicto es inapelable: no hubo fuerzas que inexorablemente condujeran a ese enfrentamiento, sino una serie de errores, incomprensiones, y, sobre todo, planes disfuncionales, muy mayoritariamente del lado norteamericano, que condujeron al secular enfrentamiento por poderes. En esa narrativa, el presidente Truman y su secretario de Estado Dean Acheson -el que estuvo ‘presente en la creación’- y, en menor medida, George F. Kennan, se mostraron claramente inferiores a su tarea. Y, aunque Josep Fontana no lo diga explícitamente, podría inferirse de ello que la guerra fría no hizo sino consolidar entre miedos e insuficiencias al bloque soviético, alargando, quizás, medio siglo la división de Europa y la supervivencia del estalinismo, así como imponer una hegemonía del mundo anglosajón raramente ejercida con prudencia.

ABC, 21/11/2011, entrevista de Sergi Doria

(…)

—En el prólogo de «Por el bien del Imperio» —expresión tomada de Tucídides— explica que este libro nace de la frustración de constatar que las promesas de los vencedores en la Guerra Mundial no se han cumplido. ¿Se refiere principalmente al imperio americano?

—La palabra «imperio» no se refiere exclusivamente a Norteamérica. Aludo a la distancia entre las formulaciones políticas y la situación real. Me pregunto por qué las promesas sobre la democracia y una paz que había de proporcionarnos «una existencia libre, sin miedo ni pobreza» son hoy esperanzas frustradas. Setenta años después, no hay paz, ni se ha extendido la democracia. En lugar de prosperidad global, se acentúan las desigualdades.

—Se muestra crítico con Estados Unidos, pero las ideologías que causaron las dos guerras mundiales del siglo XX tuvieron raíces europeas. ¿Cómo ve la situación de la actual eurozona?

—La unificación europea nació de una necesidad de reconstrucción financiada por Estados Unidos desde una óptica militar que boicoteó De Gaulle. Años después, la Unión Europea ha sido condicionada por los intereses económicos. La coalición francoalemana, el Merkozy, ya ha implantado de facto la Europa de dos velocidades. El porvenir es negro.

—Plantea como una reflexión crítica y afirma que la historiografía se sigue interpretando con legitimaciones del pasado que no se cuestionan.

—Los mitos de la Guerra Fría siguen ahí y para trabajar en este terreno se debe consultar la abundante documentación norteamericana como la del National Security Council, que está disponible en internet para quien la quiera analizar. En España nos estamos quedando marginados en el análisis de fuentes foráneas… Para entender mejor nuestra historia hemos de contextualizarla en la historia internacional (…)

Peio H. Riaño, Público, 19/11/2011

(…) [Fontana] reconoce que la crisis de 2008 abrió los ojos a muchos, porque entendieron que “era un fenómeno de una dimensión mucho mayor”. Por eso añade que leer varios periódicos al día es necesario para entender el mundo que vives. “¿Cómo vas a entender el siglo XIX si no entiendes el mundo actual?”. “Desde los años setenta hemos vivido una involución, que rompió con la evolución iniciada con la crisis de los treinta”, dice. “Buena parte de las concesiones sociales se lograron por el miedo de los grupos dominantes a que un descontento popular masivo provocara una amenaza revolucionaria que derribase el sistema”, describe Fontana.

A partir de los años setenta, los ricos pierden el miedo. Y hoy, ¿a qué revolución van a temer los banqueros? Han perdido el miedo, y desencadenan el empobrecimiento global y el enriquecimiento de su grupo. Porque es una crisis desigual, que afecta sólo a los más pobres”, cuenta. Para demostrarlo señala a los beneficios alcanzados por grupos como Citigroup o el conglomerado de lujo LVMH (Louis Vuitton y Moët Hennessy).

“Las clases dominantes han vivido siempre con fantasmas: los jacobinos, los carbonarios, los masones, los anarquistas, los comunistas. Temían unas fuerzas oscuras que medraban para un día cambiar el mundo y quitarles todo. Eran amenazas fantasmales, pero los miedos eran reales”, explica. Con esos miedos los trabajadores obtenían de los gobiernos concesiones, y las clases dominantes mantener el orden social. El primero en introducir medidas de seguros sociales en Europa fue, justamente, Bismarck, con el objetivo de calmar los ánimos.

Siglo y medio de logros

Así que, para el profesor, el factor que desencadena la fase crítica, que atraviesa en estos momentos el Estado del bienestar, es la pérdida del miedo de las clases dominantes a una revuelta popular. Hasta los setenta se vivió el impulso que “permitió el reparto equitativo de sus frutos y un cierto avance de libertades”. “El modelo construido en Europa como fruto de siglo y medio de luchas sociales era destruido. Ni siquiera el fascismo logró lo que ha conseguido el capitalismo”, sentencia (…)

El País, 17/11/2011, entrevista de Francesc Arroyo, 17/11/2011

Pregunta. El llibre respon a una reflexió de fons: si el 1945 un món millor era possible, com s’arriba al present?

Resposta. Després de la victòria sobre el feixisme, tot semblava enfocat cap a un món millor. Molta gent s’ho creu. A una banda i a una altra. Semblava que era possible i que hi havia els mitjans per fer-ho. Per què no s’ha fet? Aquesta era la idea original de la investigació quan vaig començar, fa 15 anys. Entretant el món comença a trontollar i veig que hi ha un tall a la història que estem vivint. Es produeix als anys 70 i és decisiu. De 1945 al 1970 encara sembla que algunes coses es van guanyant: uns certs nivells de benestar, millores socials. I llavors, la gran patacada. I la culpa no és del petroli, és tota la situació la que comença a canviar llavors. Hi ha coincidència en què això s’ha acabat. A grosso modo ho atribueixo al fet que aquest món en què vivim, el capitalisme, s’ha anat construint a base de negociacions, arbitrades normalment per l’Estat, i animades per les pors que els grups dominants tenien a un enemic que podia subvertir-ho tot. Aquestes pors duren fins al 1968, quan queda clar que no hi ha amenaces. A París es veu clar que no hi ha força per subvertir des de baix el sistema. A l’altra també es veu, quan esclafen el moviment de Praga. Després dels primers 70, queda clar pels grups dominants que no hi ha un enemic que pugui engegar les coses a rodar i, en conseqüència, comencen a dir que s’han acabat els tractes. S’ha acabat el repartiment entre els salaris mitjans i els beneficis empresarials. I, brutalment, creixen uns i baixen els altres i augmenta la desigualtat. Hi ha un tall que canvia el món i ho havia de tenir en compte.

I també: al blog de Clàudia Pujol, directora de Sàpiens i a La bitàcola de Xavier Díez.

SI CONEIXEU ALTRES REFERÈNCIES INTERESSANTS, US AGRAIRÉ QUE ME LES FEU ARRIBAR.

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Quant a gbarnosell

Historiador; professor d'institut, col·laborador de l'Institut de Recerca Històrica de la Universitat de Girona i de L'Avenç
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2 respostes a “Por el bien del imperio”, de Josep Fontana. Ressenyes del llibre i entrevistes a l’autor

  1. A LISSO ha dit:

    Vull parlar amb Josep Fontana. Signarà llibres. On?

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